ÁNIMA

28.04.2018 / 26.05.2018

Un rostro es más que una mirada, una actitud, una pose, es un estado de la conciencia que aflora desde el guiño creador. En la pintura muchos lo han considerado el espejo de la existencia del hombre o una representación de la realidad humana, otros tantos una imperiosa necesidad de identidad y de permanencia, que se aferra a la tela. Pero cuando lo abordamos buscamos la profundidad de su drama o excelsitud, o la simpleza de su gesto rector. Reconocemos en el rostro un vínculo, una asociación; también lo antagónico. Un amplio campo de observación e interpretación donde son visibles todos los estados de la interioridad. Este continente de sensaciones que atenazan el inconsciente, se arrastra en cada pintura, en cada obra, como ocurre con las ánimas de Dani Dong. Miradas dominantes, como un testimonio de presencia, transparentes, diáfanas. Ceñidas en rostros angulares se vuelven protagónicas. Contornos rebordeados, generan el quiebre y el acento, entre el sentido expresionista de las formas y su contexto de plenos planos. Sus figuras centradas en la escena nos interpelan, nos inquietan, tienen interrogantes que nos obligan a volvernos hacia ellas, casi como en un estado de complicidad. La artista presenta en esta serie propuestas en diferentes técnicas y tamaños resolutivos, pero siempre con el común denominador: el alma a flor de piel.

Artistas:

DANI DONG