SENDAS

02.03.2019 / 20.04.2019

Una línea precisa e indagadora contrasta con la blancura del soporte, exponiendo un mundo saturado de inquietudes y reflexiones. Una obra metafórica, buscadora de los laberintos del pensamiento y la imaginación libre. En un giro morfológico- conceptual, la artista lleva la figura humana al reduccionismo del trazo. Los elementos corporales que le dan vida a estas imágenes visuales como el pie y las manos en movimiento, cobran sentido en estos dibujos-tintas como un gesto de pura poesía, capaz de alertar y persuadir, que ante las sombras y quimeras que gravitan por momentos, el hombre regresa a su esencia hasta volver a resurgir. De manera complementaria, la presencia del trazo y el gesto en su propuesta de los laberintos se desdibuja ante una atmosfera vaporosa y evanescente. Los paisajes acuarelados, que reivindican una posición frente a la defensa de la biodiversidad, se construyen en pequeños formatos que invitan a crear espacios intimistas por medio de planos facetados. En ellos el hombre se impone como vigía, estratégicamente ubicado mediante recortes y superposiciones creando acentos visuales.