DE UN MUNDO RARO

22.06.2019 / 17.08.2019

Sin referencia alguna el espectador se interna de lleno en un mundo creado por el artista, capaz de transformar mediante la experiencia sensorial a quien ingresa en él. A algunos les podría recordar al “había una vez”, un paisaje idílico, mágico, una gran carpa circense habitada por pequeños personajes; mientras que otros podrían asemejarlo con una atmósfera inquietante, casi melancólica. Las esculturas de resina y cemento componen un país de teatrinos detenidos en el tiempo, un circo en miniatura, un desfile de figuras caracterizadas por la sutileza poética y la síntesis formal. Las destrezas fantásticas, los habitantes enmascarados, la transformación y lo lúdico son parte esencial de su imaginario, que invita al visitante a ponerse en los zapatos de los protagonistas y reflexionar ante cada acción que realizan. Pero Manuel De Francesco es el único que conoce la historia de los singulares seres que parecieran salir, como dice en su canción José Alfredo Jiménez, de “un mundo raro” donde no hay desamor, ni artificio, transportándonos a universos utópicos.